martes, 6 de octubre de 2009

Esta noche, se me ha agotado la cordura, tengo ganas de no tener vergüenza y amarte sin ataduras, de servirme de la lluvia tragos que embriaguen mi inocencia y saquen a la mujer que se esconde entre mis piernas, la música de fondo será el viento fuerte, que golpeara las ventanas al ritmo mismo en que tu y yo bailaremos en mi cama.

Te esperare en el sofá, sin vestido, sin nada, más que mis zapatos de tacón, porque sabemos de sobra los dos, que la forma en que estilizan mi figura, sube tu temperatura...

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Si su amor fuera noticia, los titulares dirían : " Prometieron verse y burlaron al destino " . Ahora sería un suspiro seguido de estas palabras : " Se les escapa la vida de tanto soñarse "

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“ Todo es posible cuando llueve. Si das un salto alto las estrellas se te puede meter en el pelo. Si una estrella se cae en tus manos, la amasas hasta reducirla, la pones en la heladera y después te la comes hecha hielo. Pero no sucede seguido. A veces no sucede ni siquiera una sola vez en la vida. Eso no quiere decir que no esperes que pase. Pasan tantas cosas que parecen tan raras. Por ejemplo: querer a alguien como yo he querido, y que un buen día ya no esté. Y que nadie se da cuenta que la muerte no se lleva solamente a los muertos. Y que a nadie le importe. Y que a mí, de pronto, no me importe que a nadie le importe. Porque aprendí una cosa: aunque bla bla bla bla... aunque todos bla bla bla bla, no es cierto: en el mundo ya no queda n seres que quieran así. Pasa una vez. Ráfaga. Con alguien como él. Con alguien como yo. “








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