martes, 6 de octubre de 2009


- Te las compro.
- No están en venta. Mis caricias no se venden.
- ¿Entonces?
- Se intercambian.

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El mundo se derrumbaba, crecía, se volvía a desmoronar, se hundía, y a tu lado todo estaba bien. No importaba el tiempo de los relojes, ni el del cielo. "La angustia por el tiempo que pasa nos hace hablar del tiempo que hace". No había angustias. En tu regazo conseguía la tranquilidad que nadie nunca fue capaz de darle. Era capaz de dejar que el silencio caminara por su piel..

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A mí no me sirven las velas ni los suspiros de amor. Y luego la gente se ríe si les digo que soy romántica... Yo sólo sé que si amo lo hago con los ojos, con las manos, desde el calor, o con la boca, sin mediar palabra. Con tus promesas de amor eterno no haces más que hacerme protagonista de un empalagoso cuento de hadas. Y podré enamorarme como una posesa, quizá del rosa chillón de las paredes de este romance, y de las fresas con nata que tomaremos cada anochecer, pero el capricho es pasajero y una vez haya saciado mi necesidad de vestir de princesa el traje me molestará y cuando la resaca de tanta dulzura haya pasado y la lucidez llegue a mi mente, quizá entonces a mi me apetezca ser tu princesa. Así que guárdate la poesía para la noche de bodas, si te amo es porque no puedo evitarlo(...) Ahora sólo quiero vestirme para que me arranques la ropa sin permiso, sin vergüenza, sin cuidado.. .. . . . .. . . . . . . . ..


Deja la poesía para cuando la pasión se agote, dando paso al amor.


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