jueves, 8 de octubre de 2009


Que se pasa la vida tia. Que se te están escapando los trenes y no estás haciendo nada por impedirlo. ¿Es que no te das cuenta? Que ya no hay más. Que lo que se acabó se acabó y ya está, no puedes seguir dándole vueltas, si es que no hay más que sacar. La cuerda se rompió. Y tienes que seguir adelante, bonita. Que la vida es genial, ya lo verás. Hay un montón de sitios a los que quiero ir. Y tú puedes venir conmigo. Pero antes tienes que alegrar esa cara de palo que llevas puesta, porque con lágrimas no te saco a ningún lado. ¿Me oyes? Es que, perdona que te lo diga, pero es ridícula toda esta escenita que estás montando. Se están pasando los días así. Zas. Zas. Zas. Zas. Y cuando te quieras dar cuenta, se acaba la vida eh. Que el tiempo no avisa y mientras más lenta te muevas tú más rápido girará todo. Y si el vaso está vacío, lo llenas. Lo llenas con lo que sea, pero no puedes seguir pensando que las cosas van a ir de mal en peor, porque te ciegas y entonces no consigues nada. Tienes que proponerte metas. Y te prometo que yo te ayudaré a cumplirlas. Seré tu hada madrina. Podrás pedirme cualquier cosa y juro por cada uno de los días de mi vida que lucharé contigo para conseguirlo. Pero tienes que volver a pintarte la sonrisa, porque esto no es vida. Además nena, te van a salir un montón de arrugas y vas a quedar horrible ante el espejo. Tú sigue y ya verás. Que no encuentras marido fijo. Así que ponte guapa que esta noche nos vamos a comer el mundo.
Y mientras conducía (mi vida), a medida que las calles me llevaban ventaja, mientras las luces parpadeaban diferentes pensamientos. Sin saberlo. De repente. Desde la última vez que nos vimos. Sin imaginarlo, sin desearlo...Te vi paseando conmigo.

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